¿Tiene sentido comparar a San Martín con Napoleón?

En un artículo publicado hoy en La Nación, el historiador Daniel Balmaceda compara el cruce de los Andes liderado por San Martín con el de los Alpes por Napoleón. Según Balmaceda,

“La gesta sanmartiniana fue una proeza heroica. Llevada a cabo por el hombre que logró superar obstáculos de todo tipo, políticos, económicos y logísticos -incluso personales, teniendo en cuenta su endeble salud-, en pos de un noble objetivo. Porque, a diferencia de los planes de conquista de Aníbal y Bonaparte, San Martín marchó para dar la libertad a medio continente.”

El comentario parece inspirado en la apología del prócer inmortalizada por Bartolomé Mitre:

La guerra de la independencia en la América del Sud tiene una originalidad que los escritores profesionales de Francia, Alemania y España han señalado; pero no ha sido aún bien estudiada en sus grandes concepciones estratégicas con relación a la naturaleza del suelo y a los instintos guerreros de sus habitantes. Y, tratándose del primer capitán de la América meridional, como lo es San Martín, que tiene en su vida militar el paso de los Andes, que rivaliza con los de los Alpes por Aníbal y Napoleón; su expedición al Perú, las grandes batallas americanas de Chacabuco y Maipú, y sus campañas en las cordilleras meridionales y ecuatoriales, su interés, a la par de su utilidad, es innegable.

Como expliqué en mi libro “La Independencia Argentina: De la Fábula a la Historia” equiparar a San Martín con Aníbal o Napoleón, como lo hacen Mitre, Balmaceda y muchos historiadores argentinos, es una exageración rayana en el absurdo (reflejo de la necesidad de los argentinos de alimentar una ya bien desarrollada vanidad nacional).

Aníbal cruzó los Alpes al frente de casi cien mil hombres (y varios elefantes) luego de una larga campaña que comenzó con el sitio de Sagunto, en España. Napoleón lo hizo a mediados de la primavera, cuando todavía arreciaban las nevadas, y a la cabeza de un ejército de 60.000 hombres para enfrentarse con un enemigo aun más numeroso (y los historiadores están lejos de consideran esta campaña como el pináculo de su carrera militar).

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San Martín cruzó los Andes en pleno verano con menos de cinco mil hombres divididos en varias columnas que marcharon por pasos distintos (ninguna de ellas con más de 2.500 hombres). En el Sur de América no fue el primero en tener esa idea (varios la propusieron antes que él, entre ellos el francés Paillardelle y el chileno José Miguel Carrera) ni tampoco el único que la ejecutó. Con objetivos similares Simón Bolívar también lo hizo y en condiciones climáticas más desfavorables en junio de 1819 (Andes Colombianos) y julio de 1824 (Andes Peruanos).

Juan Bautista Alberdi lo advirtió hace mas de cien años pero no lo queremos escuchar. Sus palabras son tan válidas hoy como en aquel entonces:

“Acostumbrado a la fábula, nuestro pueblo no quiere cambiarla por la historia. Toma la verdad como insulto. No quiere que sus guerreros sean hombres, sino héroes y semi-dioses. No quiere que sus batallas y sus victorias sean hechos ordinarios de la guerra, sino prodigios, hechos sin igual o que solo tienen igual en la historia de César, de Aníbal, de Napoleón.”

“San Martín no era genio sino entre mediocridades. En veinte años de servicio militar en España, en una época célebre, apenas alcanzó al grado de teniente coronel: tres años de cadete, siete de teniente, tres de capitán llenaron casi toda su carrera militar en España. En Buenos Aires una logia de la que él era miembro influyente, según Mitre, lo hizo general. Para calificarlo de superior a Belgrano era preciso que hubiera hecho lo mismo que éste no pudo hacer. Empleó cinco años, sin embargo, y tuvo a su servicio los medios de Chile y del Perú, y ni así consiguió arrebatar a los españoles las cuatro provincias argentinas del Alto Perú, que Belgrano no pudo libertar. ¿Dónde está entonces el genio de San Martín? ¿En que pasó cañones a través de los Andes? ¿Por eso sería otro Aníbal? Comparaciones pueriles. Desde la conquista, los españoles tenían dominados a los Andes como a carneros. Hacía cerca de tres siglos que Pedro de Valdivia atravesó esas cordilleras para conquistar a Chile y que Hurtado de Mendoza las repasó en sentido contrario para fundar a Cuyo. Baste decir que por dos siglos fue Cuyo provincia de Chile, siendo los Andes su límite doméstico y municipal.”

“Por razón de esa campaña, San Martín es llamado Aníbal por el general Mitre y su genio es proclamado más grande que el de Belgrano. Para establecer eso habría sido preciso que San Martín emprendiese lo mismo que Belgrano no pudo hacer, y que hubiese tenido mejor éxito; es decir, que hubiera atacado a los españoles por el sur y los hubiese echado del suelo argentino, como los echó Bolívar. Pero San Martín hizo otra cosa, él dijo: “¿No puede Belgrano libertar a las provincias argentinas? Pues yo voy a libertar a las de Chile y el Perú; y si no hubiese libertado a mí país, al menos habré libertado otros países de América.”

“San Martín fue un raro general argentino que empezó por defender a los españoles y acabó por defender a los chilenos y peruanos. Fue un peleador cosmopolita que sirvió a todo el mundo, sin excepción de su propio país, quien le debió también la victoria de San Lorenzo, encuentro de caballería de unos seiscientos hombres. ¿Se dirá que su campaña de Chile contuvo a los españoles de caer sobre Buenos Aires? Tal vez contribuyó a ello; pero es notorio que quien los contuvo fue Güemes, el Garibaldi de la provincia de Salta, que guardó cuatro años la frontera solo, impidiendo la entrada de los enemigos.
¿Aníbal porque transportó cañones por los Andes? La gloria en el arte de transportar es muy preciosa, pero pertenece más bien a la industria. La tienen en igual grado los que todos los días transportan pianos a lomo de mula desde Cobija a Chuquisaca. Los Andes tienen sus amos como los tiene el mar: los hombres de las llanuras admiran dos cosas: la agilidad del montañés para dominar los precipicios, y la facilidad del pescado en las honduras del mar. Lo que no admiran es la facilidad con que el avestruz devora el espacio, porque ellos hacen otro tanto desde niños.”

Al que pueda entender, que entienda.

One response to “¿Tiene sentido comparar a San Martín con Napoleón?

  1. […] Hay que reconocer, sin embargo, que al planear, organizar y ejecutar el cruce de los Andes y vencer a los españoles en Chacabuco, San Martín demostró notables talentos como general y estratega. Pero, como intentaré demostrar, esto no significa que los haya puesto al servicio de la República Argentina. En cualquier caso, equipararlo con Napoleón, como lo hacen muchos historiadores argentinos, es una exageración rayana en el absurdo. […]

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